miércoles, 16 de noviembre de 2011

Librería Canaima (Las Palmas, España)


    Cuenta una leyenda que fueron cuatro los Reyes Magos. Tras haber visto la estrella en Oriente, partieron juntos llevando cada uno sus regalos de oro, incienso y mirra. El cuarto llevaba vino y aceite en gran cantidad, cargado todo en los lomos de su camello. Tras varios días de camino se internaron en el desierto. Una noche les sorprendió una tormenta. Todos se bajaron de sus monturas y, tapándose con sus grandes mantos de colores, trataron de soportar el temporal refugiados detrás de los camellos, arrodillados sobre la arena. El cuarto Rey buscó amparo junto a la choza de un pastor. Por la mañana aclaró el tiempo y todos se prepararon para recomenzar la marcha, pero los Magos habían quedado divididos y Artabán no aparecía por ninguna parte. Mientras, nuestro cuarto Rey se encontraba frente a un gran dilema al ser requerido por el anciano. Si ayudaba al buen hombre con sus asuntos se retrasaría de la caravana y no podría ya seguir con sus camaradas; él no conocía el camino, y la estrella no daba tiempo que perder. Pero, por otro lado, su buen corazón le decía que no podía dejar así a aquel anciano pastor. ¿Con qué cara se presentaría ante el Rey Mesías si no ayudaba a uno de sus hermanos?

sábado, 22 de octubre de 2011

Otros libros del autor

Adrián Sosa en el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén (Israel)
                                                      Biografía (Wikipedia)

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Septiembre 2013

  ¿Qué es la eternidad? ¿En qué consiste la eternidad
humana? ¿Quién es el origen – y a su vez el garante –
de esa eternidad? ¿Es el hombre capaz de concederse a
sí mismo esta eternidad? ¿Tienen relación la plenitud y
la eternidad, la humanización y la divinización?

 

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Formato e-book (Incluye muestra)



Octubre 2013

  Tras la lectura de este manual nos percataremos de que la historia de la teología ayuda a comprender mejor al “Dios que penetra en la Historia”.

 

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Mayo 2014

  Satanología y exorcismos -teoría y práctica- coinciden en el devenir de la historia de la Iglesia. Este libro servirá para aproximarnos, de forma introductoria, a un tema tan complejo como interesante.


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 ¿Cuál es la gran consecuencia de que Dios esté por encima del tiempo y del espacio?

Pues que todos somos desde siempre y para siempre. Que cada hombre está en el momento y en el lugar en el que debe estar.
 


Cosmo-teología (Descarga pdf gratuita)




lunes, 26 de septiembre de 2011

Primeros capítulos

Cuando le dieron la noticia no fue capaz de creerlo; pero era verdad lo que anunciaban las escrituras: El Mesías estaba a punto de nacer y la señal de su llegada se haría visible en el firmamento.

                                                                     1

Artabán era uno de los alquimistas que más popularidad había alcanzado en la ciudad de Asur. Tanto era así que hasta el Faraón de Egipto, en una de sus visitas a las tierras de Oriente, se quedó maravillado de sus hazañas como destilador de elixires. Más de uno podía llegar a ser mortal, pero especialmente uno de ellos sobresalía por los efectos tan embriagadores y placenteros que originaba; él lo llamaba “el agua de la alegría”. Antes de marcharse, Ramsés le ofreció todas las tierras que desease del gran país del Nilo, pero el mago tenía en mente otros proyectos mucho más importantes que los de ser un mero terrateniente en un país extranjero.

          En aquel tiempo el rey Darío, uno de los más sanguinarios y violentos de todos los monarcas que había tenido la gran Persia, se encaminaba por el desierto hebreo al encuentro de las tropas gobernadas por Alejandro Magno, un joven emperador sediento de poder que anhelaba acabar con la hegemonía persa que tantos siglos había perdurado al este de las tierras hititas. Todos los hombres de la ciudad habían sido llamados a filas, pero el general Al-Farabi creyó conveniente dejar a cargo de la fortaleza a los cuatro grandes místicos del imperio, entre los que se encontraba Artabán.

        Melchor había llegado a Asur cuando sólo contaba con la edad de cuatro años. Sus padres habían creído que lo mejor para su hijo, viendo la facilidad con la que adquiría todo tipo de saberes, era trasladarse a una tierra en la que manase cultura por doquier. Sólo con saber leer, los jóvenes ascendían rápidamente a un cargo en la corte, y si además destacaban en alguna ciencia pasaban a formar parte de la boyante aristocracia. Zaratustra había dejado una gran huella en todo el imperio, y sus dogmas eran tan respetados que nadie podría resistir la vergüenza de verse acusado de renegado; Melchor se convirtió a la fuerza, y ello marcó profundamente su visión del mundo. En la fortaleza de Asur había convivido, la mayor parte de su infancia, con tres zagales que despuntaron en distintos saberes. El primero de ellos se llamaba Gaspar, un joven de cabello ocre que poseía el don de la bondad. Éste era moabita de nacimiento y, de niño, solía visitar el templo en donde dejaba perplejo a los ancianos del consejo con su dominio del arte de los números, más conocido como matemáticas. Cuando fue creciendo, Arkan, Sumo Sacerdote de Moab, se encargó de su instrucción y de su perfeccionamiento en el ámbito del cálculo. Sabía que el muchacho era capaz de desbancar, en igualdad de condiciones, a las grandes figuras legendarias de la lógica entre las que ya se encontraba el venerable Pitágoras. La fama del chico llegó a ser tal que, durante la invasión que sufrió Israel por parte de los persas, se lo llevaron a uno de los focos culturales más señalados, la lejana ciudad de Asur.

          El segundo, llamado Baltasar, se encontraba en su zigurat tendido entre los montones de paja que había preparado para descansar entre la investigación de la mañana y la experimentación de la tarde. Avanzó mucho en el cometido de catalogar las estrellas que para el ojo humano eran imposibles de divisar; para ello, se valió del curioso astrolabio que consiguió mediante una operación de trueque con un comerciante de occidente, el cual se quedó maravillado con la gran perla del Mar Rojo que el místico le había dado a cambio. La astronomía era la ciencia más antigua y la que al mago negro mejor se le daba; algunos años vivió de ella como instructor de la joven clase noble griega, llegando incluso a entablar conversación con el mismísimo Aristóteles, uno de los hombres más prestigiosos de todas las polis helenas. Lo que más le fascinó del país de los filósofos fue la cantidad de instituciones que se habían creado en favor de la enseñanza; Grecia quería ser un imperio poderoso y, para ello, necesitaba de gobernadores altamente instruidos que garantizasen un mínimo de estabilidad política.

          Todas las noches miraba las estrellas con la esperanza de encontrar la señal de la que tanto había oído hablar al misterioso pueblo hebreo. Esperaban un libertador, un rey de reyes, un líder, alguien que les asegurase poner fin al cruel periodo de esclavitud que había mermado la fe del pueblo. Antes de caer en manos persas, Asur perteneció al fastuoso imperio Mesopotámico, el cual había sido de dura cerviz con los antepasados del ahora pueblo judío. Se les obligó a renegar de sus creencias induciéndoles a alimentarse de la carne del cerdo, un animal para ellos impuro, y que significaba tirar abajo toda una vida de servicio y obediencia a su respetado dios Yahveh. La intriga del gran rey Nabucodonosor no se hizo esperar, e hizo que se investigara hasta el último resquicio de la cultura hebrea, llegando incluso a demandar información acerca de sus esperanzas de salvación. No fue poco lo descubierto y, por encima de todo, destacaba el anuncio de la llegada del Hijo de Dios que pondría fin a la tiranía y que enaltecería a su pueblo sobre toda la faz de la tierra.


                                                     ۩
          Todos sus saberes los ponían en común, ya que sabían que esa era la única manera de lograr los objetivos anhelados. La presión a la que los magos estaban sometidos iba aumentando cada vez en mayor medida debido a que la esperanza de toda la prole del reino estaba puesta en ellos, sobre todo en el ámbito de la medicina. Los egipcios habían sido muy superiores a ellos en ese aspecto, llegando incluso a llevar a cabo procesos embalsamatorios con el fin de que los difuntos en cuestión llegasen algún día a la patria celestial. Al principio estas prácticas sólo repercutían a las clases nobles, pero posteriormente terminaron por generalizarse. También en Mesopotamia la salud era lo más importante, y los hombres que de ella gozaban eran considerados como los predilectos del gran dios Ahura Mazda.

         Si en Asur alguien se había ganado la fama de ser capaz de sanar hasta la más grave enfermedad, ese era Artabán; en las pocas ocasiones que no llegaban a curar sus pociones a base de hierbas, por lo menos sí ayudaban a aliviar las dolencias. Pocos eran los iniciados en esta ciencia, ciertamente influidos por el temible código Hammurabi en el que se describían el tipo de torturas a las que se debía someter cualquier médico en caso de negligencia.

           Los cuatro eran muy queridos, tanto por la relación que mantenían entre ellos como por su lucha constante en favor de buscar el bien del pueblo. Esa era su filosofía de vida, la de hacer lo correcto sin buscar nada a cambio.







"Si uno embrujó a otro y no puede justificarse, el embrujado irá al río, se arrojará; si el río lo ahoga, el que lo ha embrujado heredará su casa; si el río lo absuelve y lo devuelve salvo, el brujo es pasible de muerte y el embrujado tomará su casa".

                                                          (Ley del Código Hammurabi)



                                                                      2

Artabán y los suyos habían sido citados por el general al amanecer. Al-Farabi tenía fama de ser una persona tosca, con la que muy pocas veces se podía entablar una conversación; por el contrario, los magos habían conseguido ganarse su afecto y, gracias a eso, podían vivir con ciertos lujos de los que muy pocos ciudadanos podían disfrutar. Les suministraba toda clase de manjares, vestimentas no pocas veces suntuosas, así como otro tipo de bienes en sufragio de todos los progresos científicos que lograban. Sin embargo, la parte negativa era que la exigencia tanto por parte del general como por parte del gran rey Darío cada vez se agudizaba más. 

          Al llegar a la fortaleza el recibimiento de los anfitriones alentaba a sospechar que algo iba mal.

-Mis queridos amigos.-Saludó el general.-Por favor, sentaos-. Hicieron caso a las órdenes recibidas y se prepararon para oír algo que probablemente les iría a incomodar.- Como bien sabéis, el gran Darío se dirige al embate que tendrá lugar muy seguramente en tierras fenicias-. Ellos asintieron en forma de reverencia.- Según augura nuestro zodiaco será la batalla más cruenta a la que el Imperio Persa jamás se haya enfrentado. El problema más inmediato es que se nos agota el armamento y se nos hace necesario recurrir a los herreros de las montañas del Kurdistán; desgraciadamente el oro no cae de los árboles, pero sé que vosotros podéis lograrlo fabricar. Hace un año que os pedí esa piedra filosofal, y es ahora cuando os la demando con urgencia-.
-¡Oh, mi grandísimo general! Bien sabe nuestro sagrado Ahura Mazda que hemos hecho lo imposible por cumplir vuestros deseos-. Contestó Gaspar-. No hay noche en la que no velemos por convertir el inútil plomo en preciado oro, pero sé que necesitamos aún de tiempo-.
-Hombre que avisa no es traidor-dijo secamente el general-. Sólo os advierto de que Darío no mandaría a sus más altos dignatarios para informarnos de un asunto irrelevante. Por lo que intuyo de vuestras palabras el asunto se dilata más de lo esperado, y si presumo de algo es de haber experimentado en mi propia carne que la paciencia de Darío no tarda en agotarse. No me puedo presentar ante él con un simple néctar que para lo único que sirve es para distraer la melancolía-.Sentenció Farabi.

          Tras la reprimenda del general, volvieron a sus quehaceres cargados con la angustia propia de quien siente la impotencia corriendo por sus venas. Como acostumbraban, al anochecer se reunieron los cuatro para charlar de todo lo acontecido en el día. No había noche en la que los magos no brindaran con el misterioso brebaje de Artabán; precisamente ese fue el tema central del diálogo.

-Es asombroso y sé que cuesta creerlo, pero ya es la quinta vez que me vienen a contar lo maravillosa que resulta mi agua de la alegría para calmar las molestias que provocan los males de espíritu-dijo Artabán-. Si cobrara por ella seguro que mis bienes se multiplicarían hasta la saciedad.
-Ya sabes lo que dice el juramento hipocrático, y lo que compromete a quien jura cumplirlo-señaló Melchor-.
-Te lo podría recitar de memoria-contestó Artabán-. Pero lo que me inquieta, mi querido Melchor, es que me empiezo a creer lo que dice la gente de ese líquido. Si te fijas, nosotros desde que empezamos a tomarlo hemos gozado de férrea salud, por no decir que hasta os veo mucho más jóvenes de lo que deberíais aparentar a vuestra edad-.
-¡Sandeces!-Gritó Baltasar desde el otro extremo de la mesa-. Bien sabemos que si con los medios de los que disponemos es imposible conseguir la piedra filosofal, cuanto más lo será conseguir el elixir de la vida-.
-No te entiendo Baltasar-replicó Gaspar-. Cuanto empeño pones en creer y en trabajar para ese supuesto rey de reyes que las constelaciones auguran, y cuantos obstáculos pones para ni tan siquiera respetar el gran fruto que cada uno de nosotros puede llegar a conseguir por el bien de la raza humana-.
-Ojalá sea lo que tú crees Artabán, pero te aseguro que si estás en lo cierto no sería lo mejor el anunciar a los cuatro vientos algo que tanto poder puede llegar a albergar-indicó Baltasar.

          Baltasar tenía razón. Resultaría estúpido comunicar tal hallazgo a los mandatarios, ya que seguramente caería en manos indebidas en un abrir y cerrar de ojos. Confiaba en sus amigos, pero el general ya era agua de otro costal; por mucha afinidad que tuviera con ellos todo militar tenía un precio. Al terminar la charla se dirigieron a sus aposentos.


                                                                      ۩
          El día habría comenzado como cualquier otro de no ser por la presión que la piedra mágica les hacía soportar. Para mayor gravedad, las noticias que llegaban del frente no eran muy esperanzadoras; el rey Darío se había visto forzado a emprender retirada en dos ocasiones, y lo más peligroso era el hecho de que Alejandro ya no le temía lo más mínimo.

       Artabán solía ir a recolectar toda clase de hierbas semanalmente; aunque no eran las más valiosas, las espinacas bien trituradas servían para aplacar el escozor de las heridas. Éstas se encontraban en zonas de muy difícil acceso, por lo que cuando iba en su busca siempre le pedía a uno de sus hermanos magos que le acompañase. Ese día disfrutaba de la compañía de Gaspar, y no podía dejar pasar esa oportunidad para comunicarle aquello que guardaba para sí y que anhelaba compartir con alguien.

-Gaspar, sabes que valoro quizá excesivamente tu opinión-dijo.-Por ello quiero hacerte partícipe de la idea que me viene acosando desde que tengo uso de razón-.
-Sin duda que trataré de responderte tan acertado como me sea posible-respondió Gaspar.
-Lo que deseo es que me muestres tu postura acerca del rumor de la venida del Hijo de Dios-indicó Artabán.
-Te conozco lo suficiente para saber que me preguntarías precisamente eso-comentó Gaspar-. Considero oportuna tu pregunta y te debo hacer saber que yo creo ciegamente en esa venida. Los hebreos han demostrado que el verdadero dios de dioses no es otro que el Señor, al que ellos denominan Adonai-.

          Casualmente también era esa la respuesta que Artabán esperaba.

jueves, 16 de junio de 2011

Ediciones Atlantis amplía su distribución a E.E.U.U., Latinoamérica y Japón

14/06/2011

Tras varios años de pugna por ampliar nuestros mercados literarios, Ediciones Atlantis comienza a partir del presente mes de junio de 2011 un nuevo camino en la distribución. A partir de hoy, nuestras novedades y títulos más destacados, además de estar disponibles en las librerías centrales de España y centros comerciales como VIPS, El Corte Inglés o Casa del Libro, podrán adquirirse al otro lado del Atlántico. Hemos ampliado un nuevo mercado en E.E.U.U., América del Sur, América Central y Japón tras un acuerdo con una distribuidora internacional. Así, las nuevas voces narrativas españolas, noveles y no tan noveles, todas aquellas que tienen grandes cosas que contar a los lectores, independientemente de ser escritores consagrados o autores que comienzan en el mundo de las letras y ven publicada su primera obra, tendrán su eco al otro lado del mundo. Una vez más, hemos abierto nuevos horizontes para todos vosotros… y nos enorgullecemos de ello.

sábado, 22 de enero de 2011

Presentación Novela


Presentación libro en Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias

Éxito de público en la presentación de la novela “Artabán. El Cuarto Rey Mago”  del autor novel, Adrián Sosa.

§  En la sala aneja al Aula Magna del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias tuvo lugar la presentación de la obra. Entre el centenar largo de invitados que acudieron a la cita, cabe destacar  la presencia de Monseñor Cases (Obispo de Canarias).

§  Representantes de la dirección, profesorado y alumnado del Centro Teológico arroparon al autor en su primera aventura literaria.

3.12.10. El Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias ha presentado con gran éxito de público la novela “Artabán. El Cuarto Rey Mago”, escrita por el seminarista y estudiante de Teología, Adrián Sosa.
Familiares, amigos, profesores y compañeros del ISTIC acudieron a la llamada con el deseo de sumarse a una buena noticia. Noticia de una nueva publicación, en formato de novela corta, que demuestra que la juventud y las ganas de superación no están reñidas.
La presentación corrió a cargo de tres representantes del Centro, su nuevo  director, Luis María Guerra; un representante del alumnado y del Seminario, Manuel Arencibia; y, por último, el profesor y promotor del proyecto, Pepe Alonso.
Luis María Guerra, sacerdote y doctor en Teología, alabó, considerando el corto período de tiempo que lleva en el Centro, la capacidad de trabajo, síntesis y asimilación de lo aprendido por Adrián. Supone, dijo el director, un doble mérito; por una parte del alumno y, por otra, del conjunto del profesorado del ISTIC. Es una señal inequívoca de la conjunción entre dotes de enseñanza  y ganas de aprender.
Manuel Arencibia, al igual que Adrián, seminarista y estudiante de Estudios Eclesiásticos, expresó el sentir de los colectivos a los que estaba representando: felicitación y enormes dosis de ánimo para un joven compañero que ha conseguido alcanzar una de sus metas propuestas.
Pepe Alonso, sacerdote, filósofo, profesor y, sobre todo, animador de proyectos humanos, hizo un discurso de invitación a la lectura de la obra, porque, según su punto de vista, Adrián ha sabido transmitir un mensaje evangélico, no desde un razonamiento de homilía o de catequesis, sino desde un medio como es la novela. Además, resaltó la experiencia de plenitud que la escritura supone para todo ser humano. En la escritura, nos dijo Pepe Alonso, se entrelazan el pensamiento, la imaginación, la palabra y la comunicación que son elementos configuradores de la personalidad humana.
Por último, Adrián Sosa tomó la palabra y agradeció el afecto transmitido por  los presentadores que le habían precedido; la confianza prestada por  la Editorial Atlantis, que no pudo estar presente en el acto, pero que con   su política de apoyo a jóvenes escritores ha logrado llevar a buen término esta novela; a los compañeros de seminario y de estudios, por su calor y acompañamiento; a la familia, que le ha servido de soporte afectivo  desde el principio; y por supuesto, la presencia inestimable del Obispo de la Diócesis.
Adrián explicó detenidamente todas sus vivencias a lo largo del proceso de gestación de su opera prima. Recalcó, asimismo, como la aportación de sus estudios teológicos ha servido sobremanera para hacer referencias históricas exegéticas y aplicar lenguajes rebuscados y arcaicos a su trabajo.
Novela corta dirigida a todos los públicos cuyo fin último es la evangelización. Artabán resulta ser un rey que lo tiene todo pero que le falta Todo. Lo que nos reclama el autor es cierta capacidad de asombro en la lectura y, en sentido figurado, tanta capacidad de amor en el encuentro con los hermanos como Artabán demuestra en su recorrido novelístico.
Acabó recordando Adrián, a los que aún no han conseguido la novela, puesto que se agotó la primera edición, que la forma de adquirir otros ejemplares deberá ser a través de la página web de la Editorial Atlantis o, próximamente, en las estanterías de la Librería Canaima de Las Palmas de Gran Canaria.

                                           Alberto Pérez Ayala



Nota de prensa




Adrián Sosa Nuez de Las Palmas, Licenciado en Teología, publica
Artabán (El cuarto Rey Mago),
una novela que plantea un grave dilema ético.

Disponible en las siguientes bibliotecas españolas e internacionales (en calidad de Prestable):

-BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA
Signaturas:  12/743236  
                     AHMO/575905

-BIBLIOTECA NACIONAL DE ISRAEL
Signatura:  2014 C 5544

-BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS
Signatura:  MLCS 2013/42936  LANDOVR
 
-BIBLIOTECA REGIONAL DE MADRID "JOAQUÍN LEGUINA"
Signatura: 10/50878

 -BIBLIOTECA PÚBLICA MANUEL ALVAR (MADRID)
Signatura: N SOS art

-BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL "DOLORES" DE ALICANTE (VALENCIA)
Signatura: J SOS art

-BIBLIOTECA UNIVERSITARIA DE LA LAGUNA-TENERIFE- (HUMANIDADES)
Signatura: 17.472 
 
- BIBLIOTECA UNIVERSITARIA DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Signatura: BIG 860-3 SOS art

-BIBLIOTECA PUBLICA DEL ESTADO EN LAS PALMAS
Signatura: C-N SOS art

 -BIBLIOTECA INSULAR DE LA PALMA "JOSÉ PÉREZ VIDAL"
Signatura: 821 SOS art 

 -BIBLIOTECA DEL INSTITUTO SUPERIOR DE TEOLOGÍA DE LAS ISLAS CANARIAS (SEDE GRAN CANARIA)
Signatura: 40-1 9-30

-BIBLIOTECA DEL MUSEO CANARIO
Signatura:  MCA XXIII-C-


El autor

Adrián Sosa Nuez nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1986. En el año 2013 obtiene el Grado en Teología por la Facultad de Teología del Norte de España (Sede Burgos). Desde 2009 participa en diversas actividades del Aula Manuel Alemán (perteneciente a la ULPGC), siendo miembro del Grupo de Teatro “Azarías”. Asimismo, colabora en diversos programas de radio y es redactor en revistas universitarias y en otras de tirada regional.

En cuanto a su producción literaria destacar que, tras la publicación en 2010 de la novela “Artabán, El Cuarto Rey Mago(Ediciones Atlantis), sacó a la luz otras dos obras en el año 2013: "El hombre llamado a la eternidad" (Chiado Editorial) y "Breve historia de la Teología" (United PC) y una nueva en mayo del 2014: "Satanás, un dogma de fe" (United PC).


Para entrevistas o más información, contacte con el autor

Tfno: +34 686 685 009



email: adriansosanuez@hotmail.com